Solsticio

Por: Jorge O. Veliz




articulo

18/12/2023

Resumen

 

En vísperas del solsticio de verano, el día más largo de luz solar, una época en la que nos exponemos durante horas a los efectos benéficos del Sol pero también a las consecuencias de los excesos, rememoro el pasado 25 de agosto, Día Mundial del Cuidado de la Piel, el órgano más grande del cuerpo. En alusión a ello, comparto con ustedes “Cuestión de piel”, invitándolos  a  reflexionar al respecto.  


“Cuestión de piel”

Ajenos al bullicio, ajenos al mundo, caminaban de la mano mirándose una y otra vez entre caricias y sonrisas cómplices.  

El árbol se les presentó de repente cortándoles el camino, se detuvieron; él sacó las llaves del bolsillo como si en lugar de ese añoso ejemplar se le interpusiera una puerta.  Me pide un corazón, pareció susurrarle a ella acercándose al robusto tronco.

Cuántas veces el ojo avezado del guardaparque había sido testigo de ese ritual de nobeles enamorados que demandaba un corazón y dos nombres grabados en la corteza de alguno de los árboles, dejar plasmado ese momento de corazones presurosos y de sangre caliente. En cuantos casos eran efímeros, pero… indelebles en la piel del árbol. 

El silbato no los detuvo. A paso raudo, Roque, el celoso guardián llegó hasta los jóvenes, y muy a su pesar descorrió el telón del embeleso y le tocó con suavidad el hombro a Romeo. Julieta sorprendida, lo miró con ojos de miedo.

Con vos amable les informó que existían ordenanzas y hasta leyes, que sancionaban lo que intentaban hacer sobre aquella digna corteza; que esa actitud nada sumaba a la amorosa relación, la haría menos bella si lastimara el árbol. 

El joven asintió, guardó sus llaves sonriéndole a Roque y, en ese momento, lo que pudo observar en su interlocutor lo dejó perplejo, algo que abstraído en Julieta podría haber pasado desapercibido, sin embargo, como un cartel luminoso imposible de no ver, la paradoja del suceso se hizo omnipresente ante sus ojos. El guardaparque les había dado una cátedra sobre las leyes de protección a los árboles y las consecuencias de violarlas; gesticulaba con sus brazos reforzando el énfasis de sus palabras y, fue en ese momento que advirtió aquello que lo dejó boquiabierto: el buen señor ostentaba en uno de sus antebrazos el tatuaje de una flor de lis, y en el otro, la figura de una bella mujer sosteniendo un arco y el carcaj, posando junto a una cabra.

Romeo aún no había cedido ante la moda del tatuaje; aquello que durante mucho tiempo fuera una discreta práctica entre marineros y presidiarios, se expandía por doquier. Figuras de animales, rostros, símbolos y sofisticadas creaciones adornaban antebrazos, muslos, caras, cuellos y zonas epidérmicas menos visibles. ¿moda? ¿autoafirmación yoica en el subconsciente colectivo?  Se molestó por el llamado de atención; él tuvo la intención de copiar, de afirmar su pasión grabando un corazón en la corteza de aquel ignoto árbol, mostrando quizás, cierta inseguridad.  No se permitía para sí lo que intentó en la piel del leñoso ejemplar. El suceso sumaba contradicciones e incoherencia, el buen señor mencionaba la digna integridad del árbol, pero no aplicaba ese principio para con su piel.  

Con tanto para decir, aún atónito, nada dijo. Era su tarde con Julieta, la besó con ternura y sonriéndole nuevamente al buen guardián, retomaron el paseo por ese parque exultante de verdes y fragancias de tilo.

¿Qué sucedió Romeo? Casi en secreto le preguntó Julieta, ¡Quedaste como… tildado!

Romeo le sonrió, lo charlamos luego..., sí ? Julieta asintió con un beso; disfrutaban tanto esos paseos luego de días sin verse que nada debía interponerse ni empañar ese encanto.  “Cuestión de piel” pensó para sus adentros.

Nota de Romeo:

Investigando supimos que la dama del tatuaje era Artemisa, la diosa griega de la caza, la naturaleza salvaje y la castidad.

El guardaparque decía la verdad, existen ordenanzas y leyes que prohíben clavar clavos en los árboles, grabar o pintar leyendas en su corteza.

Algo a cerca de la piel:

Está expuesta a las decisiones personales. 

Es uno de los órganos más importantes de nuestra anatomía, el más grande. Preserva nuestra interioridad, es nuestro límite con el exterior; regula la temperatura del cuerpo, almacena y exuda agua, toxinas, desechos e impide el ingreso de bacterias. Es un órgano sensorial que nos contacta eficientemente con el universo.  

 

Jorge Veliz

SEGUINOS EN NUESTRAS REDES